El vishing (de voice + phishing) es una estafa que se realiza por llamada telefónica. El delincuente se hace pasar por alguien en quien confías, como tu banco, una dependencia de gobierno, una empresa o incluso un familiar, para que le entregues dinero, datos personales o acceso a tus cuentas.
Cómo funciona una llamada de vishing
Aunque los pretextos cambian, casi todas las llamadas siguen el mismo guion en cuatro pasos:
- El gancho. Te dan una razón para poner atención: un cargo que no reconoces, un premio, un paquete retenido, un familiar en problemas o una deuda con el SAT.
- La presión. Te hacen sentir que debes actuar ahora mismo. “Si no lo confirma en los próximos minutos, perderá el dinero”. El miedo y la prisa apagan el pensamiento crítico.
- La petición. Aquí está el fraude: te piden un código de verificación que te llegó por SMS, tu NIP, los datos de tu tarjeta, una transferencia a una “cuenta segura”, un depósito en tienda de conveniencia o que instales una aplicación.
- El cierre. Intentan mantenerte en la línea para que no puedas verificar con nadie. “No cuelgue, la llamada está siendo monitoreada”.
Por qué es tan efectivo
- Suplantan el identificador de llamadas. Con tecnología barata pueden hacer que en tu pantalla aparezca el número real de tu banco. Ver un número conocido no garantiza nada.
- Ya tienen información tuya. Filtraciones de bases de datos, redes sociales y llamadas anteriores les dan tu nombre, tu banco o el nombre de tus hijos. Que sepan algo de ti no prueba que sean quien dicen ser.
- Explotan la autoridad y el miedo. Una voz firme que dice hablar desde “el área de seguridad” o “la Fiscalía” activa el impulso de obedecer.
- Operan a escala. Marcan a miles de números al día. No te eligieron a ti; les basta con que caiga una de cada cien personas.
Vishing, smishing y phishing: ¿cuál es la diferencia?
Son el mismo tipo de engaño por distintos canales. El phishing llega por correo electrónico, el smishing por mensaje de texto (SMS o WhatsApp) y el vishing por llamada. Con frecuencia se combinan: primero te llega un SMS con un enlace falso del SAT o de tu banco y, si no caes, sigue una llamada para “ayudarte” a completar el trámite.
El caso de México
En México el vishing tiene su versión más agresiva en la extorsión telefónica: llamadas donde amenazan con violencia, fingen un secuestro o se hacen pasar por miembros de un grupo criminal. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización (ENVIPE) del INEGI, la extorsión es de manera consistente uno de los delitos más frecuentes en el país, y la gran mayoría se comete por teléfono. En nuestra guía de las estafas telefónicas más comunes describimos los guiones que más se repiten.
Señales de que estás en una llamada de vishing
- Te piden un código de verificación, tu NIP, tu CVV o tu contraseña. Ninguna institución legítima los pide por teléfono, nunca.
- Insisten en la urgencia y en que no cuelgues.
- Te piden mover dinero a otra cuenta “para protegerlo”, comprar tarjetas de regalo o depositar en una tienda.
- Te piden instalar una app o dar acceso remoto a tu teléfono o computadora.
- Te preguntan datos que “deberían” tener, como tu nombre completo o tu número de tarjeta, con el pretexto de “confirmar tu identidad”.
- Al pedir un número para devolver la llamada, se niegan o te dan uno que no coincide con el oficial.
Qué hacer a continuación
Si quieres reducir el riesgo de caer, lee cómo prevenir el vishing. Si ya recibiste una llamada sospechosa, busca el número en Estafatel y repórtalo para alertar a otras personas. Y si llegaste a dar datos o dinero, sigue la guía de qué hacer si fuiste víctima cuanto antes.