Los estafadores no improvisan: trabajan con guiones probados que se repiten miles de veces al día. Conocerlos es la forma más rápida de reconocer una llamada fraudulenta en los primeros segundos. Estos son los que más se reportan.

1. El secuestro virtual

Una voz alterada grita pidiendo ayuda y luego alguien toma el teléfono: “tenemos a tu hijo, no cuelgues, deposita ahora”. Nunca hay secuestro; lo que buscan es que no cuelgues el tiempo suficiente para que hagas un depósito. A veces te piden que tú mismo te vayas a un hotel y apagues el teléfono para que tu familia crea que te secuestraron.

Cómo reconocerlo: te prohíben colgar, no pueden decirte el nombre de la persona sin que tú lo menciones primero y piden pago inmediato. Cuelga y llama directamente a tu familiar.

2. El familiar en apuros

“Tía, soy yo, tuve un accidente” o “me detuvieron y necesito dinero para salir”. Juegan con la voz llorosa y con que tú mismo digas el nombre (“¿eres Luis?”). A veces pasan el teléfono a un supuesto abogado o policía.

Cómo reconocerlo: evitan dar detalles, piden dinero urgente en efectivo o transferencia y te piden discreción. Cuelga y llama al familiar a su número de siempre.

3. El falso ejecutivo bancario

Te llaman “del área de seguridad” de tu banco porque detectaron un cargo sospechoso. Para “cancelarlo” te piden confirmar tu número de tarjeta, el CVV o el código que te acaba de llegar por SMS. Ese código es justo el que autoriza la compra o transferencia que ellos están haciendo en ese momento.

Cómo reconocerlo: el banco nunca pide códigos, NIP ni CVV. Cuelga y marca al número del reverso de tu tarjeta.

4. La “cuenta segura”

Variante de la anterior. Te dicen que tu cuenta está comprometida y que debes mover tu dinero a una “cuenta de resguardo” mientras lo resuelven. La cuenta es de ellos.

Cómo reconocerlo: ningún banco te pide transferir tu dinero a otra cuenta para protegerlo. Jamás.

5. El SAT con un saldo a favor (o una multa)

Un SMS o una llamada te avisa que tienes un saldo a favor pendiente o una multa por pagar y te manda a un enlace para “validar tus datos”. El enlace es una copia del sitio del SAT que roba tu RFC, tu contraseña y tus datos bancarios.

Cómo reconocerlo: el SAT no envía enlaces por SMS ni llama para pedir datos. Su único canal oficial de notificaciones es el Buzón Tributario.

6. El premio que ganaste sin participar

“Su número fue seleccionado por Telcel”, “ganó un auto en el sorteo de Coca-Cola”. Para reclamar el premio hay que pagar “gastos de envío” o “impuestos”, o comprar tarjetas de tiempo aire y dictar los códigos.

Cómo reconocerlo: un premio real nunca requiere que pagues primero. Y no ganas sorteos en los que no participaste.

7. El paquete retenido

Un mensaje o llamada de una supuesta paquetería o de “aduanas” dice que tu paquete está detenido y hay que pagar una cuota para liberarlo, con enlace incluido.

Cómo reconocerlo: si esperas un paquete, verifica el rastreo en el sitio oficial de la paquetería, no en el enlace del mensaje. Si no esperas nada, ignóralo.

8. El corte de servicio inminente

“Llamamos de CFE (o de Telmex, o de Totalplay): su servicio será suspendido hoy por un adeudo”. Te ofrecen evitarlo pagando de inmediato por transferencia o con los datos de tu tarjeta.

Cómo reconocerlo: los cortes no se avisan con horas de anticipación por llamada exigiendo pago inmediato. Revisa tu adeudo en la app o en el sitio oficial.

9. La oferta de empleo o inversión

Un trabajo desde casa que paga muy bien por “dar likes” o “calificar productos”, o una inversión con rendimientos garantizados. Al principio pagan pequeñas cantidades para ganar tu confianza; después te piden depositar para “desbloquear” ganancias mayores que nunca llegan.

Cómo reconocerlo: ningún empleo legítimo te pide dinero, y ninguna inversión legítima garantiza rendimientos.

10. El soporte técnico

Te llaman de “Microsoft”, de “Apple” o de tu banco porque tu equipo “tiene un virus” o tu app “necesita actualizarse”. Te guían para instalar una aplicación de acceso remoto y, con ella, toman el control de tu dispositivo y de tu banca en línea.

Cómo reconocerlo: ninguna empresa llama para avisarte de virus. Nunca instales algo que te pidan por teléfono.

El patrón detrás de todos

Cambian los personajes, pero el guion es el mismo: una emoción fuerte (miedo, urgencia, ilusión), presión de tiempo y una petición de dinero, códigos, datos o acceso. Si identificas esos tres elementos, no necesitas saber de qué estafa se trata: cuelga.

¿Recibiste una de estas llamadas? Busca el número para ver si otras personas ya lo reportaron y repórtalo para alertar a la comunidad. Y si ya diste datos o dinero, sigue la guía de qué hacer si fuiste víctima.